Actualidad del cine español

entrevistas


Rafael Azcona, un amigo

Encuentro de José Luis García Sánchez, Antonio Mingote y Bernardo Sánchez Salas con motivo del estreno de Los muertos no se tocan, nene

29/11/2011
Rafael Azcona, un amigo

Rafael Azcona se hubiera sonrojado ante los elogios que le dedicaron sus buenos amigos Antonio Mingote, José Luis García Sánchez y Bernardo Sánchez Salas, porque al inolvidable guionista y creador de gran parte de las películas más importantes del cine español de los últimos cincuenta años le gustaba ser el hombre invisible. Y es que “el gran guionista y gran persona” era muy tímido y prefería estar siempre en segundo plano. “Era tan pudoroso…”, recalca uno de sus íntimos, José Luis García Sánchez, con el que trabajó en La corte de faraón, Tranvía a la Malvarrosa, María querida y Martes de carnaval, y que en noviembre estrena en la gran pantalla Los muertos no se tocan, nene, adaptación de la novela homónima con la que se cierra la trilogía que  Azcona y el cineasta italiano Marco Ferreri  iniciaron en los años cincuenta con El pisito y continuaron con El cochecito.




Azcona, que vivió como murió en marzo de 2008, discretamente, vuelve a su ciudad natal, Logroño, donde transcurre su historia  Los muertos… y donde se estrenará la película que lleva la firma de García Sánchez, autor también del guión junto a David Trueba y Bernardo Sánchez, y cuyo cartel ha creado Mingote, quien también hizo en su día el dibujo para la portada de la novela.

Los muertos no se tocan, nene, que inauguró el Festival de Cine Europeo de Sevilla, donde compitió por el Giraldillo de Oro, y que llegará a las carteleras españolas escalonadamente, es el pretexto para evocar al flemático riojano cuyo nombre en el celuloide siempre se ha mencionado con gran cariño hacia su persona y admiración hacia su obra. Su generosidad, su vitalidad, su gran sentido del humor… García Sánchez, Mingote y Sánchez Salas alaban la figura de Azcona a través de las anécdotas vividas con él y otras conocidas a través del propio guionista.

 


“Me cambió la vida. Era un hombre del común, un hombre de bonobús. Él decía que el cine italiano perdió los guionistas cuando éstos dejaron de montar en autobús”, admitió Bernardo Sánchez Salas, que pasó muchas horas entrevistándole.

 


Los tres conocieron bien al de Logroño, quien hizo un culto de la amistad. “Era un gran observador de la vida y sensible para el lenguaje popular y las situaciones”, expone García Sánchez, que en el Festival Octubre Corto de Arnedo recibió el Premio Rafael Azcona y para quien haber firmado esta película es “un acto de justicia”.

 



Destino: Logroño

 

JOSE LUIS GARCÍA SÁNCHEZ: “La única espina que tenía Rafael era no haber podido llevar al cine Los muertos… Lo intentó y sé que hubo varios directores en el proyecto. Pedro Masó, Mario Camus y Francisco Regueiro quisieron  hacerla porque leyeron la novela y quedaron subyugados. Pero cada vez que se intentaba poner en pie, llegaba la censura y se caía. El primer candidato fue Berlanga, al que fue a buscar, pero tenía otros planes. Luego Berlanga llamó a Rafael para Se vende un tranvía, un cortometraje que nunca se llegó a ver. Como él ya no está para escribir guiones, pues nos hicimos con los derechos de la novela y nos pusimos a trabajar”.



ANTONIO MINGOTE: Todavía no he visto la película, pero cuando la vea, la aplaudiré. El cartel tiene un estilo más estilizado que el dibujo de la novela porque yo soy ilustrador, y antes era dibujante. Todo lo que tenga que ver con Rafael me ilusiona, me emociona y me pone. Se dice así, ¿no?



Y es que el maestro Mingote, de 93 años, conoció a Rafael cuando éste llegó a Madrid.

 


A.M: Éramos amigos y los amigos hablan de todo lo que les pasa, de lo que quieren hacer, de lo que pueden hacer y lo que no… Yo iba al café Varela, donde se reunían una serie de personas alrededor de Eduardo Alonso, que vendía carbón, pero era poeta y hacía versos en los tickets del café. Un día apareció por allí un chico de Logroño que quería ser poeta, y como era tan simpático y abierto, pues nos hicimos amigos. Ahí empezó todo.

 


J.L.G.S: ¿Tu fuiste el que llevaste a Rafael a ‘La Codorniz’?

 


A.M: Sí, fui yo. Y luego a la revista ‘Chicas’, donde escribía cuentos románticos y también novelas del Oeste, y yo hacía dibujos.

 


J.L.G.S: Entonces, ¿tu fuiste el origen de todo?

 


A.M: No, no.

 

La conversación se interrumpe. El encuentro tiene lugar en casa de Antonio Mingote y entra su mujer, Isabel, con  un libro en blanco y negro en el que aparece Azcona junto a Mingote y Carlos Clarimón. “De joven, Rafael era como Vargas Llosa, se parecían muchísimo”, apostilla la esposa de Mingote. José Luis García Sánchez ratifica el parecido físico del guionista con el Premio Nobel con la frase “siempre lo he dicho”.



Dice el realizador que  Los muertos no se tocan, nene, rodada en blanco y negro, no es un homenaje al maestro riojano.

 

J.L.G.S:  Años después de escribir la novela, Rafael la reescribió porque no le gustaba la jocosidad, la autocensura. Sobre esta base, David Trueba y yo hicimos una primera versión y luego entró Bernardo. Hemos hecho un trabajo a tres bandas. Los guiones son moldeables, no son una obra acabada. Era obligatorio que se filmara en blanco y negro. El Levante, el Varela, todos los cafés eran en negro. Creo que nos ha salido una comedia tierna, lúcida y que da risa, y lo he comprobado porque cuando hacíamos las mezclas, la gente se reía.

 

BERNARDO SÁNCHEZ SALAS: También es muy logroñesa, es una vuelta por la ciudad porque, aunque no se dice, la novela transcurre allí, y ahora vuelve donde empezó todo. Es la visión de Logroño a través de un niño que crece, del hombre que empieza a ser. Hemos recuperado ese escenario, está ambientada en unas  localizaciones muy familiares para Rafael.  He reconocido ese aire, esa atmósfera. La película también vuelve a ser ese mundo coral que forma la familia, la gran espectadora.

 

J.L. G.S: Y es muy ‘mingotiana’, muy de grupo, que es la esencia de la cultura española.

 

B.S.S: Dentro de esa familiaridad está Celia Conde, a la que hemos recuperado en la película. Celia  hacía de puta en El pisito y luego hizo tres películas más. Hace un año, apareció en el teatro de Logroño en el que se representaba la adaptación teatral de El pisito. Era, junto a Chus Lampreave, una de las supervivientes del filme.

 

J.L.G.S: Con esta película hemos cumplido un destino. En 1957, Rafael y Marco Ferreri presentaron El pisito en Logroño y Rafael dijo: “Si algún día se hace Los muertos…, se hace aquí”. Y así ha sido.

 

 

De los ‘azconianos’ a la cursilería

 

Álex Angulo, Mariola Fuentes, Carlos Iglesias, Silvia Marsó, María Galiana, Carlos Álvarez Novoa, Tina Sainz, Fernando Chinarro, Roberto BodegasCarlos Larrañaga, entre otros, forman el reparto de esta historia de los cincuenta que tiene como protagonista a Fabianito, chaval al que da vida Airas Bispo (Amar en tiempos revueltos) que podría ser una reproducción de Azcona.

 


J.L.G.S: Rafael era muy pudoroso, incapaz de poner nada personal, pero es reconocible ese Rafael que se hace hombre siendo poeta y escribiendo. Todos los que trabajamos en la película somos ‘azconianos’, a todos nos ha reñido Rafael alguna vez, bueno, a Antonio Mingote no.

 

A.M: Era, sobre todo, un narrador agudísimo, lo observaba todo. Se sentaba en una habitación y te la descubría. Como los dos vivíamos en Argüelles nos acompañábamos, y una noche cogí un constipado de cuidado por escucharle. Es que se iba parando en cada esquina y como hacía mucho frío… Siempre estábamos juntos, y como no había calefacción en las casas pues íbamos a los cafés. Todos eran amigos de café.

 

J.L.G.S: Su regla de oro era ‘no empieces a contar nada si no sabes como termina’. Por cierto, yo tampoco cogía el autobús y mira –saca un bonobús-. Me reñía porque decía que en el autobús pasaban muchas cosas. Toda la gente que conozco son ‘azconianos’, y  muchos lo son y no lo saben. Rafael era un analista de la vida.

 


Llega el interrogante ¿cómo reaccionarán los jóvenes ante este viaje iniciático de Fabianito, este chaval obsesionado con ser poeta?

 

J.L.G.S: No es lo mismo los jóvenes en general que los jóvenes que van al cine, que es un fenómeno imprevisible. La película tiene los suficientes elementos de sorpresa para que la vean con curiosidad. No es en 3D ni en color, va más dirigida al cerebro que a los estímulos primarios.  
B.S.S: La horquilla es muy ancha pero hay un elemento común: la familia, todas las familias tienen algo de ésta en concreto, que tiene una visión crítica como muchas de las  serie de televisión que  triunfan en la actualidad.

 

A.M: Los jóvenes son extraterrestres.  Hemos cambiado a peor, antes podíamos ser asesinos, mentirosos, criminales... y ahora somos cursis. Nos han hecho creer que somos ricos y nos hemos puesto de una cursilería espantosa, que no es otra cosa que ese afán de aparentar lo que no somos.

 

Los muertos no se tocan, nene, fue la primera novela y el primer guión de Azcona y, de no haber sido por la censura, hubiera sido su primera película, antes que El pisito y El cochecito, consideradas dos obras maestras.

 

J.L.G.S: Antes de empezar a rodar, los actores vieron las dos películas. Todos los intérpretes de Los muertos… se han insuflado de una manera de trabajar que no es la suya. Carlos Iglesias decía: “¿Cuál es el tono, el de El pisito o el de El cochecito?”  Pretende estar a la misma altura. Pero Marco Ferreri era más listo y más gordo que yo.

 

 

El latido que ya no está

 

El verdugo, La escopeta nacional, La vaquilla, La prima Angélica, Tirano Banderas, ¡Ay, Carmela!, El rey del río, La niña de tus ojos y La lengua de las mariposas, son algunos de los textos de Azcona convertidos en películas. Propietario de seis premios Goya, uno de ellos honorífico que no recogió porque su “patológica timidez” le impedía ir a esos actos, Azcona se asomó al teatro y a la televisión, pero no hizo otra cosa que cine.

 


A.M: Nos llamábamos mucho por teléfono. Desde que no está, ya no tengo largas charlas. De Rafael me llamaba mucho la atención su agudeza para percibir detalles que a la mayoría se nos escapan.

 


J.L.G.S: El cine español ha perdido muchísimo con su desaparición. Estuvo en las primeras películas de tanta gente…Y ese latido ya no está. Tuvo una influencia total, era el magma que hace que la película salga.

 


B.S.S: Ese latido sigue estando, queda mucho por descubrir sobre él. Se volverá a hacer Plácido, El verdugo, Los muertos… Sigo viendo a Rafael como a ese niño autodidacta que está por conseguir la lectura, la caja de pinturas, y que está solo en la ciudad, rodeado de gente, y mira. Esa infantilidad positiva y el contemplar son las claves.

 

J.L.G.S:  Además, dejó tres docenas de guiones escritos: La paella, el 23-F…  Por cierto Antonio: ¿por qué un poeta se mete en el humor?  Tu fuiste el que inyectaste la vena cómica en Rafael.



Chusa L. Monjas




otras entrevistas

ver todas

Álex de la Iglesia: "El miedo nos descubre cómo somos"

Álex de la Iglesia:

Álex de la Iglesia estrena El bar, su “visión del mundo” donde un grupo heterogéneo de personajes deberán enfrentarse a sus miedos y a sí mismos

24/03/2017

Agustí Villaronga: “En situaciones de conflicto, miseria y precariedad, la ética y la moral se resquebrajan”

Agustí Villaronga: “En situaciones de conflicto, miseria y precariedad, la ética y la moral se resquebrajan”

El cineasta mallorquín regresa a la posguerra con Incerta glòria, la adaptación de la novela homónima de Joan Sales

15/03/2017

contáctanos

C/ Zurbano, 3
28010 MADRID
Tel.: (+34) 915 934 333
Fax: 915 931 492
academia@academiadecine.com

Paseo de Colón, 6
08002 BARCELONA
Tel.: (+34) 933 196 010
Fax: 933 191 966
claraagusti@academiadecine.com

Prensa
Tel. : (+34) 915934333
Ext. 1
prensa@academiadecine.com.

Aviso legal · Política de privacidad · Política de cookies

Ademia de las Artes y las Ciencias del Cine español