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El Pablo Escobar de Javier Bardem

Protagoniza y produce Loving Pablo, que este viernes llega a los cines

07/03/2018
El Pablo Escobar de Javier Bardem

El hombre que consiguió trastocar, con la complicidad de muchos, a un país, murió un día después de haber cumplido los 44 años. Con su desaparición acabó el temor, pero no la leyenda que hablaba de "un hombre que era más hábil que el Gobierno, más audaz que Rambo y con más vidas que un gato". Pablo Emilio Escobar Gaviria, el capo más poderoso del narcotráfico colombiano, dejó de existir hace 25 años, pero no para el cine y la televisión que han relatado en películas, documentales y series a 'El Patrón', cuya vida estuvo ligada a imágenes de terror. A partir de este viernes, Javier Bardem se suma a la lista de actores (Cliff Curtis, Wagner Moura, Benicio del Toro y Andrés Parra) que han interpretado al líder del cartel de Medellín, en Loving Pablo, película escrita y dirigida por Fernando León de Aranoa, y en la que el actor comparte pantalla con su mujer, Penélope Cruz.

por Chusa L. Monjas




El que es uno de los actores más solicitados del momento y el primer intérprete español reconocido con un Oscar, por No es país para viejos, protagoniza y debuta como productor de ficción en esta historia basada en Amando a Pablo, odiando a Escobar, el libro de la periodista colombiana Virginia Vallejo, que fue amante del narco y a la que da vida Cruz. Estos personajes valieron al canario y a la madrileña una nominación en la última edición de los Premios Goya, como Mejor Actor y Actriz Protagonistas.

 

Un enorme Bardem se mete en la piel de Pablo Escobar, personaje que ejerce atracción. “Creo que siempre hay una fascinación por el antagonista. Desde siempre, desde que en las cavernas se pintaba a los hombres con lanzas y a los bisontes, el bisonte era el antagonista. Para que haya un héroe tiene que haber un antagonista. La seducción de personajes como Escobar por parte del público viene por el viaje tan brutal que hace hacía lo excesivo, hacía lo omnipotente, hacia la capacidad de amasar tanto poder, tanto dinero, tanta riqueza… Nos gusta hacer el viaje con ellos porque ese viaje de tenerlo todo de forma inmediata no lo puede hacer todo el mundo, pero también esperamos para ver qué le va a suceder por eso”, explica.

 

Y amplía su declaración: “forma parte de nuestra naturaleza el querer separarnos, dividirnos de aquellos que son capaces de construir tanto mal para dejar claro que nosotros somos incapaces de ser así. Por eso queríamos crear esa distancia corta entre Pablo y Virginia, para que se descubriera un poco más la persona. Pablo era como era también por aquellos que le auparon, le permitieron, le protegieron y le crearon, entre ellos una sociedad y unos gobiernos corruptos que también se financiaron con el dinero del narcotráfico. Una vez que construyeron al monstruo, incluida Virginia Vallejo, cuando lo quisieron destruir era demasiado tarde. ‘Amar a Pablo’ se traduce en que apoyar y secundar a alguien como él significa la destrucción a nivel personal, social, nacional…”.

 

A Bardem le van los personajes al límite. En su galería de papeles está el poeta homosexual Reynaldo Arenas, el tetrapléjico Ramón Sampedro, el asesino en serie de No es país para viejos y ahora este hombre de aspecto bonachón, cara redonda y pequeño bigote por el que no siente ninguna empatía. “Otra cosa es la obligación de entenderlo y de reconocer en uno aquello que en el personaje está presente incluso de manera desmedida. Un tema de Pablo es la ambición. Todos la tenemos, algunos enfermiza, y cuando haces un personaje como este tienes la obligación de reconocerla, trabajarla y luego potenciarla para que se haga grande y esté muy presente en ese personaje. Está la ambición y también el odio, la rabia, las ganas de matar. Todos alguna vez hemos tenido el deseo irrefrenable de acabar con alguien o con algo [rápidamente advierte que acaba de lanzar un titular y que no le gustaría verlo como tal], pero inevitablemente entra la ética, el sentido común, la elección de saber que eso no lleva a nada bueno. Pero hay personas que no tienen ese poder”.

 

Experimentar el personaje


En pleno huracán promocional cuenta que como actor está obligado “a reconocer lo más humano e inhumano de uno y no tener miedo a sacarlo, a jugar con ello”, porque luego llega lo que denomina “la desintoxicación”. “A veces te confundes porque como estás jugando con esas energías hay un ramalazo de algo, sale una violencia, un tono o sale un estar para dentro. No es algo voluntario, está ahí porque estás trabajando con esas energías, y para que termine la intoxicación hace falta tiempo, que termines la película para que vaya desapareciendo. Hay actores que son más intelectuales, no es mi caso. Yo puedo leer mucho sobre Escobar, pero llega el momento de experimentarle, y esa es la grandeza”.

 

“Espeluznado” por el abuso de poder que hace Pablo Escobar –“mostramos a un señor que en nombre de la familia hizo cosas horribles”–, Bardem recuerda que la película también retrata la dimensión política del que fue un niño y un joven pobre que llegó al Parlamento como suplente de un diputado liberal. Su imagen con un traje gris y sin corbata tratando de ingresar en el Congreso quedó grabada en la memoria de los colombianos. “Él decía que la política era cuestión de dinero. Entró para frenar y destruir leyes y posibilidades de que le arrestasen y le deportasen a Estados Unidos. Prefiero una tumba en Colombia que una cárcel en EE.UU’ fue su lema”–, indica.

 

Con Loving Pablo, el nieto de los cómicos Rafael Bardem y Matilde Muñoz Sampedro, hijo de Pilar Bardem y sobrino de Juan Antonio Bardem, regresa al cine español. Uno va donde tiene trabajo, entonces, ¿no le llegan guiones? ¿Tiene un caché demasiado alto? Interrogantes a los que responden con un “eso es lo que otros se imaginan. Penélope y yo cobramos lo mismo por Loving Pablo. Voy recibiendo proyectos y algunos tengo intención de hacerlos pero no acaban de entusiasmarme. Curiosamente mis películas españolas han venido de un mexicano –Biutiful, de Alejandro González Iñárritu– y de un iraní -Todos lo saben, de Asghar Farhadi-. Fueron los mejores guiones”, declara el que fue uno de los mejores villanos que acorralaron al agente secreto más famoso del mundo.








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